Carga mental, absentismo laboral y aromaterapia científica

En el mundo de “Prevención de riesgos laborales” existe un concepto llamado carga mental y se utiliza para referirse al conjunto de tensiones inducidas en una persona por las exigencias del trabajo mental que realiza.

Las nuevas formas de organización del trabajo junto con los avances tecnológicos e informáticos, lejos de disminuir la carga mental del trabajador (como prometían) supone la existencia de mayores exigencias mentales o intelectuales.

Las dificultades para lograr una adecuada conciliación entre vida profesional y laboral, no hacen sino añadir más ingredientes a la tormenta perfecta.

Cuando la carga mental es excesiva, y muy sostenida en el tiempo aparece lo que los expertos llaman “fatiga mental crónica”. Ocurre cuando los tiempos de descanso ya no son suficientes para recuperarse.

En este momento los síntomas de la fatiga crónica ya no se sienten solo durante el trabajo sino que pueden ser permanentes, estos son algunos ejemplos:

  • Irritabilidad.
  • Preocupaciones injustificadas.
  • Rumiación de problemas, la mente empieza a vagar.
  • Falta de energía.
  • Tristeza, moral baja.
  • Insomnio.
  • Algunos problemas somáticos como trastornos depresivos, mareos, taquicardias, dolor de cabeza, contracturas musculares, pérdida de apetito o aumento del mismo.

Las consecuencias de estos síntomas suelen ser:

  • Absentismo laboral
  • Afectación de la vida familiar

Es una situación no deseada para nadie y deberíamos poner toda nuestra atención en evitar que las consecuencias de una carga mental inapropiada, afecten tanto a nuestro terreno profesional como familiar. Nadie está a gusto con personas “eternamente estresadas y sin tiempo para nada” así que no solo te sentirás mal tú, sino que harás sentirse mal a todo tu entorno.

Cuando en el año 2014 sufrí en primera persona las consecuencias de una carga mental inapropiada, investigué. Investigué mucho entonces y lo sigo haciendo a día de hoy. Y fue entonces cuando descubrí la aromaterapia científica, que consiste en el uso de aceites esenciales con fines terapéuticos.

Sabemos que la carga mental y el estrés reduce las defensas naturales del organismo, de forma que no puede defenderse frente a todo tipo de enfermedades. El equilibrio del sistema nervioso es pues un aspecto clave para la conservación general de la persona.

Existen algunas dolencias físicas asociadas al entorno de oficina, que pueden ser fácilmente prevenibles y/o solucionables mediante la aromaterapia científica:

  • Dolor de cabeza e incluso migrañas.
  • Contracturas musculares (zona alta de la espalda y cuello)
  • Esfera ORL (catarros, gripes, cuadros víricos)
  • Nerviosismo, ansiedad, problemas de insomnio.

Y puedo decirlo tanto desde mi experiencia, como por el rigor científico que avala a este método 100% natural.

Podemos utilizar aceites esenciales para solventar y/o prevenir esas dolencias físicas, en lugar de medicamentos de propósito general. Es muy efectivo y está exento de efectos secundarios.

Los aceites esenciales pueden utilizarse de tres formas:

  • Mediante su inhalación.
  • Vía tópica.
  • Ingestión.

Dependiendo de lo que queramos conseguir, se aconsejará un uso u otro.

Uno de los problemas que ocasiona el exceso de carga mental es el de no ser capaz de vivir en el momento presente, de estar siempre lamentándonos del pasado que ya no podemos cambiar o preocupados de un futuro que todavía no ha llegado. La inhalación de aceites esenciales terapéuticos son una ayuda para anclarse al momento presente, algo que es sumamente importante para recuperar el equilibrio perdido, y tan aconsejado por prácticas como la meditación, el mindfulness o el yoga.

Imparto talleres de dos horas de duración para los empleados en sus empresas, en los que aprenderán a prevenir y solventar esas molestas dolencias tan típicas de la oficina, a través de la aromaterapia científica. Se realiza además una práctica olfativa.